La reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales avanza en México… pero ¿realmente estamos listos?
En esta edición de Jueves de Julio, analizo un tema que ha pasado desapercibido en el debate público: el impacto real de esta reforma en las microempresas, que representan más del 80% de los negocios en Sinaloa.
Hablamos de empresas familiares, de subsistencia, con pocos trabajadores y baja capacidad económica, que hoy enfrentan un nuevo desafío estructural: cómo adaptarse a una reforma diseñada para un tipo de empresa que, en muchos casos, no existe en nuestra realidad local.
A partir de datos concretos, abordo los principales retos:
- La baja productividad y falta de escala
- La limitada adopción tecnológica (solo 3 de cada 10 empresas cuentan con internet y computadora)
- La ausencia de estructuras formales de gestión
- El riesgo de que los propios dueños terminen trabajando más horas
Más allá del debate político, este es un llamado a la organización empresarial, la modernización y la coordinación entre sector público y privado.
Porque el verdadero problema no es la jornada laboral…
es la estructura económica de nuestras empresas.
Una reflexión clave para empresarios, emprendedores, autoridades y todos aquellos que forman parte del ecosistema productivo.